2 convicciones que forjan una mente ganadora

2 convicciones que forjan una mente ganadora

Los mejores atletas nunca comenzaron siendo los mejores atletas, comenzaron convencidos de “querer serlo”. Sobre la misma convicción, un ejecutivo exitoso, una celebridad carismática o un speaker influyente, en cualquier lugar del mundo, está saliendo en este momento a escena para hacer lo que mejor sabe hacer mientras está consciente de la influencia que ejerce sobre su audiencia. Todavía te preguntas cómo lo hacen?

Estas personas pueden hacer esto una y otra vez porque han forjado a lo largo del camino una mentalidad ganadora. Cómo puedes ejercitar tu también una mentalidad de este tipo? Te digo que con fuertes convicciones que impulsen tu acción y tu andar. Me refiero a profundas convicciones de raíz, tallo y fruto de verdad. Aquí sólo hay 2:

  1. La competencia se gana en el entrenamiento. La preparación antecede al logro. No al revés. De igual manera la probabilidad antecede a la suerte. Elije no depender de la suerte. Tú preparas tu éxito. Y lo empiezas a construir cuando te convences de que “tu preparación” es la única vía de acceso para obtenerlo. El éxito es para los hacedores, la suerte para los soñadores. No sueñes que ganas, prepárate para eso. No seas un espectador de la película que otros están haciendo de tu vida. Conviértete en el productor, guionista, director y actor principal de tu propio documental autobiográfico. Elije ser actor, no un espectador. Prepara las condiciones para ganar atendiendo el paso a paso de tu preparación personal. Si sigues asumiendo actitudes pasivas de espectador no estarás muy lejos de decir: -“lo mejor es lo que pasa”, o -“el tiempo de Dios es perfecto” para justificar tu inacción y aceptar el destino que “está escrito para ti” por “quién sabe quién y quién sabe cómo”, y del cual te sientes inconforme. Estas verbalizaciones solo dan cuenta de tu pasividad y del abismo en el que gravitas sino que ponen en evidencia tu capacidad soñar sin aterrizar. De seguro Dios o un entrenador va a mostrarte el tiempo y el camino hacia el éxito pero tú tienes que andarlo. Estudia, entrena, práctica una y otra vez, y cuando sientas que haz entrenado lo suficiente; estudia, entrena, práctica de nuevo una y otra vez, y repite. Prepárate, práctica y rompe la marca de los 9 segundos entrenando y entrenado hasta que el cronómetro marqué 8, 40 segundos, tres días antes de la competencia.
  2. Lo importante es lo que yo crea de mi mismo. Lo que hace la diferencia en el último minuto, lanzamiento, pase, vuelta, tiro, o momento antes de ganar una competencia deportiva; un premio por ventas; ser elegido a promoción o quedarte con un empleo, es tu propia valoración del concepto que tengas de ti. Más importante que ganar o perder, es que aprendas antes a manejar esa coordenada y reconocer “quién eres frente a ti mismo” en situaciones especificas, a través de un permanente y sistemático ejercicio de autrocrítica que te conduzca a precisar la forma en que haces juicios de valor de ti mismo, bajo qué circunstancias y por qué. Se trata de preguntas y respuestas. Identificar las preguntas correctas en las que debes detenerte, te llevará muy pronto a las respuestas correctas que necesitas para construir un “autoconcepto” sincero, honesto, y por demás real, acerca de ti y de quién eres. En términos prácticos: acepta que tienes miedo de perder la medalla, pero el sólo desafío te hace sentir valiente porque te conecta con tu pasión, fuerza, energía, poder, determinación, coraje y fortaleza; te avergüenza que tu empresa aún no prospere, pero estás empeñado en insistir hasta ser exitoso porque conoces a fondo de lo que eres capaz y es solo cuestión de tiempo; puedes esconder ante otros el rechazo que sientes por esa persona, pero estás dispuesto a confrontarla sin comprometer tu juicio, tus valores y los resultados que los demás esperan de ti; Como ves las respuestas llegarán. Y en todas vas a conseguir visualizarte en acción. Pero atención! No evadas preguntas incómodas. Comienza por esas. Son las que abrirán mejores coordenadas para la reflexión. Dales prioridad. Y aprende a despejar el desperdicio de otras preguntas que no tienen que ver contigo ni te implican. Hazlo como el artista que cincela una piedra en bruto hasta lograr una honrosa escultura de si mismo. Tu propia valoración acerca de lo que piensas de ti, puede llegar a ser tu obra más preciada.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s